

El amanecer, el despertar de la comunicación, el comienzo. Cuchi, paciente, espera la voz de Pimpi, como se espera el nacimiento del sol cada día. De esa espera, de esa delicadeza y de esa conexión nacen las palabras. Cada amanecer es una oportunidad para conseguir aquello por lo que pongamos a funcionar nuestra constancia.